Existe escasa evidencia de predisposición genética. Puede asociarse con síndromes poco frecuentes como ocurre en la neurofibromatosis y en el síndrome de Li Fraumeni.
La Neurofibromatosis (Gutmann 1997) es una enfermedad transmitida con carácter autosómico dominante, en la que el 50% de los casos son debidos a mutaciones "de novo". La neurofibromatosis tipo I (Enfermedad de Von Recklinghausen) tiene un riesgo del 5-30% de asociación con tumores malignos, incluyendo tumores de nervio periférico, rabdomiosarcoma, gliomas, feocromocitoma, carcinomas y leucemias. Es causada por mutaciones del gen oncosupresor NF1, localizado en el cromosoma 17.
La neurofibromatosis tipo 2 se asocia con shwanomas del nervio acústico o localizados en otros nervios craneales y periféricos. Es causada por mutaciones en el gen oncosupresor NF2, que se localiza en el cromosoma 22. El seguimiento habitual debe comenzar cuando el paciente tiene 10 años, con el objetivo de diagnosticar precozmente estos tumores (principalmente los neurinomas del acústico).
El síndrome de Li Fraumeni (Hisada 1998) es un trastorno poco frecuente, autosómico dominante, que supone un riesgo de desarrollar tumores malignos del 50% a los 30 años y del 90% a los 60. Se origina por una mutación en el gen oncosupresor que codifica para la proteína p53. Pueden desarrollarse tumores como sarcomas de partes blandas (incluido el rabdomiosarcoma embrionario y osteosarcoma), tumores epiteliales (cáncer de mama juvenil y carcinoma adrenal), gliomas, leucemias y otros tumores. Es posible realizar análisis genético, pero la sensibilidad es limitada. Las recomendaciones para el seguimiento son difíciles. Se debe considerar la sensibilidad a las radiaciones ionizantes a la hora de planificar el seguimiento. Como esquema de seguimiento intensivo se recomienda exploración física anual, RNM mama a partir de los 25 años, RNM cerebral regular, ecografía abdominal a partir de los 16 años, aunque su eficacia no está demostrada.
Otras enfermedades genéticas en las que está aumentado el riesgo de STS son el Síndrome del nevus basal celular (Zachariades 1982), esclerosis tuberosa (Gomez 1988), Síndrome de Werner (Nehlin 2000), poliposis intestinal y Síndrome de Gardner (Naylor 1980).
2.2. Factores ambientales
Sustancias químicas
Algunos carcinógenos químicos se relacionan con los STS: fenoxi herbicidas, clorofenoles (Dich 1997, Kogevinas 1995) y dioxina (Viel 2000), posiblemente con un patrón no uniforme con distintos histotipos (Hoppin 1999). También algunos agentes empleados en quimioterapia se relacionan con el desarrollo de sarcomas.
2.3. Radiaciones Ionizantes
Las radiaciones ionizantes pueden aumentar el riesgo de STS. En algunos casos pueden originarse en campos previamente irradiados, con un intervalo postradioterapia hasta de 10 años, aunque habitualmente suele ser mucho más corto (Feigen 1997, Murray 1999). La frecuencia aumenta de forma directamente proporcional a la dosis y es raro que aparezcan cuando se emplearon dosis bajas. La cirugía es el tratamiento principal en los sarcomas secundarios aunque pueden necesitarse otros tratamientos (Lagrange 2000). El pronóstico es peor que en los sarcomas primarios (Murray 1999).